El presidente ruso, Vladimir Putin, se desplazó ayer a Ufá, capital de la república de Bashkiria, donde visitó el cementerio que acoge los restos mortales de algunas de las víctimas del accidente aéreo ocurrido en el sur de Alemania.
Putin llegó a Ufá desde Saransk, también en los Urales, donde participó en reuniones sobre desarrollo regional, y se dirigió al camposanto donde se encuentran ya los restos de la mitad de los pasajeros del Tu-154 que chocó el 1 de julio contra un Boeing-757.
Treinta y tres de los 69 ciudadanos rusos que viajaban en el Túpolev-154 y perecieron en la colisión aérea fueron enterrados ayer en el cementerio de Ufá. Miles de personas asistieron al funeral celebrado en la plaza mayor de Ufá, donde se recordó con especial emoción a los 47 niños fallecidos en el choque.
Por otro lado, el piloto ruso del Tupolev, recibió dos órdenes contradictorias justo antes del accidente aéreo, anunció ayer la Oficina Federal alemana para los Accidentes Aéreos (BFU).
El sistema de alerta de la cabina del Boeing 757 dio la orden de "descender, descender" y el del Tupolev 154 de "subir, subir". Más o menos un segundo después de esta advertencia, la tripulación del Tupolev 154 recibió la orden de los controladores de Zurich de "descender al nivel 350, descender inmediatamente" y 14 segundos más tarde una nueva orden de su parte los instó a "descender inmediatamente al nivel 350", según un comunicado de la BFU, con base en Brunswick (norte).