Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Estados Unidos, George W. Bush, valoraron positivamente las consultas bilaterales sobre el escudo antimisiles en una conversación telefónica.
Putin y Bush destacaron la "utilidad de dicho mecanismo bilateral a la hora de tratar en detalle los problemas de carácter estratégico más actuales".
La ronda de Moscú fue la de más alto nivel desde que Rusia tachó de "amenaza directa para su seguridad" los planes estadounidenses de desplegar un radar en territorio checo y una base de misiles interceptores en suelo polaco.
Rusia desea que EE.UU. congele sus planes mientras ambos países mantengan consultas, a las que querría que se sumaran los países de la OTAN.