Una cifra: "con la comida desperdiciada durante un año en el Reino Unido y Estados Unidos se podría sacar de la hambruna a todas las personas que pasan hambre en el mundo". Es decir, a esos 963 millones de personas. Esa es la conclusión a la que ha llegado el experto Tristram Stuart, autor de "Basura: destapando el escándalo global de alimentos" (Penguin 2009), que asegura que ha usado datos oficiales, incluidas cifras de Naciones Unidas.
Las rebanadas perdidas
Pero ¿cómo se malgasta la comida? Stuart cuenta a BBC Mundo un ejemplo: “A los supermercados no les gusta hacer sus sándwiches con la rebanadas externas de un pan. Visité una fábrica que hacía sándwiches para una cadena de supermercados y cada día tiraban 13,000 rebanadas”.
"Con la comida desperdiciada durante un año en el Reino Unido y los Estados Unidos se podría terminar con la hambruna".
Desperdicio de alimentos
Diariamente en México se desperdician 31 mil 506 toneladas de alimento 100% comestible, principalmente cereales y frutas
En Brasil un 64% de lo que se planta se pierde en la cadena productiva: 20% en la cosecha, 8% en el transporte y almacenamiento, 15% en el procesamiento, y 20% en el proceso culinario y hábitos alimentarios.
Alrededor de 70,000 toneladas de alimentos van a la basura anualmente en este país.
Sin embargo, las cifras son aún mayores en los países desarrollados. En el Reino Unido se desperdician cada año más de cuatro millones de toneladas de alimentos, entre ellos las verduras, frutas, papas y el pan. Por su parte, Estados Unidos es el país del mundo que más alimentos desperdicia. Datos oficiales de EE.UU señalan que cada año 45 millones de toneladas de alimentos se pierden.
Soluciones
Los seres humanos tenemos grandes dificultades para asumir culpas.
Pero si analizáramos en la soledad, reconoceríamos cuánto colaboramos para que el problema del hambre se agudice.
Arrojamos a la basura nuestra ropa incolora, el pan que no consumimos ayer el guiso que no terminamos de comer. Es cierto que la colaboración de una persona, no va a apagar el hambre de África ni de otras regiones del mundo, pero cuántos no hacemos esto regularmente, somos miles de millones es necesario el incentivar sentimientos de solidaridad y responsabilidad en los pueblos, siendo este un desafío que tenemos que asumir con humildad.