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¿Quién enfrentará mejor al terrorismo?


La investigación de la comisión independiente del 11-S ha reavivado hasta tal punto el relato de lo que pasó -y de por qué pasó- que el informe es número uno de ventas desde que se publicó. Y las próximas elecciones no hacen sino afianzar la presencia de aquellos atentados en la vida política y personal de los estadounidenses y en su futuro.
La afirmación tantas veces repetida de que el mundo cambió después del 11-S es más verdad en EU. Es un factor de la realidad que afecta a la vida cotidiana de sus habitantes y que determina sus opciones personales, sociales y políticas.
No se sabe aún todo, pero se sabe mucho más que hace un año y, desde luego, mucho más que hace dos años, y eso, para Philip J. Crowley, que fue asesor de la Casa Blanca de Clinton para Asuntos de Seguridad Nacional, es una de las grandes novedades del tercer aniversario, un dato que no mueve precisamente al optimismo: "Hace un año estábamos empezando a tener las primeras claves de las incertidumbres y de los peligros que existen. Ahora tenemos una comprensión mucho más amplia de las dificultades, en Irak y en el resto del mundo.
"Y en este tercer aniversario somos más conscientes del significado del atentado de Madrid porque demuestra que Al Qaeda se ha recuperado en buena medida de su derrota en Afganistán y mantiene la capacidad de golpear con gran poder en cualquier parte del mundo", añadió.
En el contexto de la campaña electoral estadounidense, el 11-S ocupa un papel protagonista. Hay escasas diferencias entre George W. Bush y John Kerry en cuanto a su compromiso antiterrorista, pero un presidente siempre tiene más capacidad de maniobra que un candidato para rentabilizar esta situación.
Crowley confía en que los electores sepan discriminar y juzguen al Gobierno "por las respuestas que ha dado y por la credibilidad que merecen unas políticas que no dijeron la verdad sobre las razones de la guerra".
Por ahora, la estrategia le es eficaz a Bush, según el último sondeo de Gallup: el 59% de los estadounidenses cree que "tiene la personalidad y la capacidad de liderazgo que un presidente debería tener". El 51% piensa eso de Kerry.
Las elecciones del 2 de noviembre serán las primeras presidenciales que se celebren después de los atentados del 11-S. Las legislativas de noviembre de 2002 sirvieron para que los republicanos aseguraran su control de las dos Cámaras. Ya entonces predominó la seguridad. Ahora, la preocupación por el terrorismo sigue presente y comparte con la economía las prioridades de los estadounidenses.
Por lo tanto, parafraseando la frase mágica -"es la economía, estúpida"- que fue bandera en el cuartel general del entonces candidato Bill Clinton en 1992 y que le hizo ganar las elecciones, la seguridad ocupa ahora un lugar parecido. Lo sabe Kerry, y por eso defiende en su programa -sin concretar demasiado- que "hay que ganar la guerra contra el terror, frenar el desarrollo de las armas de destrucción masiva y promover la democracia en el mundo".
Lo sabe Bush, y por eso diseña ante el electorado un esquema sencillo: el 11-S cambió el mundo y cambió nuestras prioridades; estamos en guerra contra el terrorismo, a esa guerra pertenecen las batallas de Afganistán e Irak y yo soy el que mejor garantiza la dirección. Kerry atacó ferozmente lo que ha hecho la Casa Blanca en Irak -"la guerra equivocada, en el peor lugar y en el peor momento"- y Bush contestó: "Fue lo adecuado para América, y es lo adecuado ahora, porque Hussein ya no está en el poder".
Y el electorado, ¿cómo responde? De manera contradictoria. Aunque cunden las críticas sobre Irak, Bush está mejor situado que Kerry en la percepción de quién de los dos está más capacitado para enfrentarse al terrorismo y garantizar la seguridad nacional.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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