Al cumplirse un año del bombardeo colombiano sobre un campamento clandestino de las FARC en la zona ecuatoriana de Angostura, las dudas y la desconfianza permanecen entre los Gobiernos de Quito y Bogotá, que no logran encontrar puntos de acercamiento.
El canciller ecuatoriano, Fander Falconí, fue enfático en señalar, que las relaciones diplomáticas con Colombia, rotas a raíz de esa operación, seguirán de esa forma si el Gobierno de Bogotá no cumple con cinco requisitos mínimos exigidos por Quito.
Reiteró que Ecuador exige que Colombia refuerce la presencia militar en su lado de la frontera, donde existe una gran presencia de la guerrilla y grupos paramilitares, así como cesar en la campaña que intenta relacionar al Gobierno ecuatoriano con las FARC.
Además, exige a Bogotá que indemnice a la familia del ecuatoriano Franklin Aisalla, también fallecido en el ataque, que se entregue información precisa sobre la operación y que aporte recursos para atender a miles de colombianos que han buscado refugio en Ecuador, al huir de la violencia en su país.
Si Colombia no acepta esos requisitos, que para Falconí son "cumplibles" por parte del Ejecutivo colombiano, las relaciones diplomáticas continuarán rotas.