Los rebeldes burundeses de las Fuerzas Nacionales de Liberación (FNL), el único movimiento que sigue en guerra contra el gobierno, dieron ayer 30 días al presidente de la Conferencia Episcopal de Burundi, monseñor Simon Ntamwana, para abandonar el país.
Este ultimátum tuvo lugar dos días después de la muerte del nuncio apostólico en Burundi, monseñor Michael Courtney, asesinado en una emboscada a unos 40 km al sudoeste de Bujumbura.
"Nosotros somos muy claros y muy serios al respecto, tiene 30 días para partir de Burundi y nada más", declaró el portavoz de las FNL, Pasteur Habimana, interrogado por teléfono por la AFP.
"Nosotros pedimos encarecidamente a la Iglesia Católica, a Roma, que encuentre otro país para recibir a monseñor Simon Ntamwana en los próximos días", agregó.
Monseñor Simon Ntamwana acusó el martes al FNL de haber "ejecutado" a Michael Courtney. "Nosotros juramos solemnemente ante el pueblo burundés y la Iglesia que no hemos organizado la emboscada contra el nuncio apostólico", reiteró Habimana.
Las FNL acusaron el lunes y el martes al ejército regular de este ataque. Este asesinato no tiene precedentes en la historia moderna del Vaticano. Ningún embajador de la Santa Sede había sido asesinado, ni siquiera en los períodos más turbulentos del siglo XX, como la Segunda Guerra Mundial.