Guerrilleros musulmanes de Filipinas decapitaron a dos predicadores cristianos en lo que se interpretó como una macabra respuesta a un gobierno que afirma que los rebeldes se encuentran en desbandada y que han sido prácticamente derrotados.
Funcionarios dijeron que las cabezas de los dos predicadores fueron encontradas envueltas en plástico en un mercado de la localidad de Patikul, en la sureña isla de Jolo, dos días después que guerrilleros del grupo Abu Sayyaf los secuestraron junto a otros seis rehenes.
"Esto es lo que sucederá a aquellos que no crean en Alá", indicaba una nota encontrada cerca de las cabezas de los predicadores. El Ejército reaccionó ayer atacando con cañones y cohetes las presuntas guaridas de los rebeldes cerca de Patikul.
"Este es un acto de barbarie ejecutado por un grupo barbárico que trata de propagar su religión", dijo el comandante del Ejército de Jolo, Romeo Tolentino.
El secuestro y el brutal asesinato de los dos predicadores fueron las primeras acciones del grupo Abu Sayyaf desde que fuerzas especiales de EU concluyeron un Ejercicio antiterrorista en el sur de Filipinas que tuvo como objetivo ayudar a las tropas locales a defender el país frente a grupos musulmanes radicales.
La acción se produjo también pocas semanas después que la presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo declaró la victoria en el combate a Abu Sayyaf, afirmando que los militares lograron reducir sustancialmente la capacidad y fortaleza del grupo rebelde.
Una de las cabezas fue encontrada por residentes en un puesto de frutas en un mercado y la otra en una calle cercana que lleva al comando central militar en el sur de Jolo, al sur de Manila.
Los dos hombres asesinados y las cuatro mujeres que permanecen como rehenes residían en Zamboanga, una ciudad de mayoría cristiana. Todos llevaban Biblias y panfletos cristianos al momento de ser capturados por los rebeldes, dijeron las autoridades.