Los iraquíes, traumatizados por la violencia, no prestaron gran atención ayer a las elecciones presidenciales de Estados Unidos, mientras los rebeldes en Irak lanzaban nuevos ataques.
Los últimos incidentes en Irak también incluyeron los secuestros de un contratista estadounidense-libanés y de cuatro conductores jordanos. Asimismo, otro soldado estadounidense murió debido a una bomba en una carretera, lo que eleva la cifra de norteamericanos muertos en Irak a 1,120.
En tanto, un grupo de hombres armados mató a un funcionario del ministerio del Petróleo y un coche bomba estalló cerca de un convoy estadounidense en el camino al aeropuerto, matando a un iraquí que trabajaba en seguridad.