Los disparos resonaron ayer en dos ciudades de la Costa de Marfil todavía en poder de soldados rebeldes después de que las fuerzas leales al gobierno frustraron un cruento intento de golpe en este atribulado país del Africa occidental y dieron muerte al jefe depuesto de una junta militar y a su familia.
Testigos dijeron ayer que los amotinados habían desarmado a las tropas reales dentro de las bases y se habían apoderado de sus uniformes, que luego entregaban a nuevos reclutas civiles.
La policía paramilitar dijo que una columna de camiones del ejército salió ayer de Abidjan para sofocar lo que el ministro de Defensa, Lida Moise Kouassi, calificó de ""últimos bolsones de resistencia"".