Pese a un refuerzo de las tropas estadounidenses, los rebeldes que ayudaron a la caída del presidente Jean-Bertrand Aristide pidieron ayer el apoyo de los haitianos a su "ejército", en una muestra de que buscarían llenar el vacío de poder producido en el convulsionado país.
"Necesitamos que la población nos dé el mandato para brindarle seguridad. Una vez que tengamos el mandato, asumiremos nuestras responsabilidades", según el líder rebelde y ex jefe policial Guy Philippe, a una radio local.
Philippe llamó a los haitianos a manifestar frente al Palacio Nacional su demanda de que los rebeldes sean los encargados de imponer la ley y el orden en el empobrecido país caribeño.
"El Ejército nunca fue desmantelado", aseguró, haciendo alusión a que Aristide desbandó el arma en 1990 tras una serie de golpes militares, dejando el cuidado del orden a un cuerpo policial pobremente equipado.
Centenares de personas se manifestaron por las calles de Puerto Príncipe acompañando a los líderes rebeldes Guy Philippe y Louis-Jodel Chamblain, que habían declarado que van detener al primer ministro haitiano, Yvon Neptune.
Neptune, cuya vivienda fue saqueada el pasado domingo, se encontraba en el edificio que alberga las oficinas del primer ministro. EFE pudo comprobar cómo soldados de EU protegían al ex funcionario.