La jornada en el frente de Bani Walid, al sureste de Trípoli, Libia, transcurrió en una tensa calma que permitió a los rebeldes reorganizarse tras los duros combates del viernes y que únicamente fue rota por un ataque gadafista que dejó un saldo de seis heridos.
Mientras tanto, en Sirte, los hombres fieles al coronel Muamar el Gadafi continúan cediendo terreno ante el avance miliciano, aseguró una fuente rebelde, que indicó que ya controlaban totalmente la zona de Wadi Yarf y que seguían avanzando dentro de la ciudad, situada 450 kilómetros al este de Trípoli.
En tanto que, la OTAN está dispuesta a colaborar en la consolidación de un nuevo gobierno democrático en Libia, pero bajo mandato de los organismos internacionales y no de forma unilateral, según destacó el jefe del Comité Militar de la Alianza, el almirante italiano Giampaolo Di Paola.
Di Paola, que preside la reunión que el Comité Militar de la OTAN celebra este fin de semana en Sevilla, señaló que la Alianza no actuará en Libia "ni un minuto más" cuando acabe el proceso de transición, si no se lo piden los organismos internacionales.
"En la Alianza, estamos listos, preparados y dispuestos si se nos pide y si podemos aportar algo significativo para avanzar, pero no vamos a estar ahí sin un papel necesario que responda a la petición de los organismos internacionales y no de actuar unilateralmente", dijo. En su opinión, el reconocimiento de las autoridades de transición libias tanto por la OTAN como por la ONU supone un destacado "avance político".
"La situación está llegando a su fin sobre el terreno, aunque no está finalizada; estamos en un momento en que se vislumbra el final, pero no vamos a estar presentes en Libia ni un minuto más cuando termine la transición", apostilló.
La firme defensa de los bastiones de Bani Walid y Sirte, revela la potencia de fuego y determinación de los defensores de Gadafi, e indica que los nuevos gobernantes de Libia podrían vérselas difícil para liquidar la resistencia.