La campana colocada la semana pasada sobre el pozo submarino del que procede el crudo que está fluyendo al Golfo de México desde fines de abril está evitando que se derramen 1,75 millones de litros diarios, informaron las autoridades de EE.UU.
El almirante del Servicio de Guardacostas, Thad Allen, encargado de coordinar la operación contra el derrame, declaró que las tareas de contención del crudo progresan bastante bien, pero aún habrá marea negra durante semanas y meses.
Parte del problema, agregó, es que la marea negra ha comenzado a separarse, por lo cual en vez de una masa compacta de petróleo nos encontramos con cientos de miles de manchas, cada una yendo hacia un sitio.
Ahora, la prioridad es aumentar la capacidad de recogido de crudo de la superficie, algo en lo que ya trabaja el Servicio de Guardacostas, dijo Allen.
Como en anteriores ocasiones, el mando recordó que el problema no quedará completamente resuelto hasta principios de agosto, cuando se completarán los dos pozos alternativos que perfora British Petroleum, la petrolera responsable del derrame.
Incluso una vez que uno de esos pozos entre en funcionamiento, seguirá habiendo petróleo en el mar, al menos durante cuatro a seis semanas más, sin tener en cuenta el crudo que pueda llegar a las orillas.