El Consejo de Seguridad de la ONU reconoció ayer los esfuerzos de Sudán, pese a que no ha cumplido totalmente con sus obligaciones, por lo que descartó de momento la imposición de sanciones.
El Consejo se reunió a puerta cerrada para tratar el informe del secretario general, Kofi Annan, quien recomienda la ampliación de la presencia internacional en la región occidental de Darfur.
En la discusión, en la que intervino el representante de la ONU en Sudán, Jan Pronk, los miembros del Consejo valoraron positivamente el dossier como una plataforma para la unidad de acción, y expresaron la necesidad de seguir presionando a Jartum y de actuar apoyando a las organizaciones regionales.
Pronk destacó los avances por parte del Gobierno sudanés en 10 áreas concretas, en cumplimiento de la resolución del Consejo, aunque resaltó que no ha habido progresos en detener y desarmar a las milicias Yanyauid, responsables de la muerte de 50,000 sudaneses y del desplazamiento de 1.3 millones de personas.
Sudán se quejó que Annan no dio suficiente mérito a sus esfuerzos para poner fin a la crisis humanitaria.