La mayoría de los cubanos acogió con escepticismo y resignación los nuevos recortes de gastos sociales anunciados este fin de semana por el presidente del país, Raúl Castro, y los disidentes advierten que el nivel de vida se reducirá de forma muy peligrosa.
"No tenemos otra opción que aguantar lo que viene y tratar de seguir sobreviviendo, como a lo largo de estos años", dijo a EFE Eduardo, conductor de 35 años.
"Demasiadas restricciones para un pueblo con necesidades acumuladas desde hace muchos años", comentó Eduardo.
Las medidas incluyen recortes del consumo eléctrico, eliminación de subsidios, merma de alimentos de la cartilla de racionamiento y reducción de los gastos en salud y educación.
"Se dieron cuenta tarde de que parte de los alimentos que consume este país pueden ser producidos por este país. Si dejaran que la gente gestionara pequeños negocios (...) el golpe sería ahora menor", afirmó Eduardo.
Miriam Leiva, cofundadora de las Damas de Blanco (familiares de 75 opositores apresados en 2003), opina que la situación "es muy difícil, no solo económica, sino políticamente".
"No deseo ningún exabrupto social, pero están tensando demasiado al pueblo", declaró Leiva a EFE y añadió: "La gente se va a sentir muy presionada y es un momento muy peligroso, porque el Gobierno pide sacrificio y lo que propone es represión. Han dilatado el Congreso del Partido Comunista (...) porque no tienen respuestas".
El economista Óscar Espinosa, uno de los 75 opositores apresados en 2003, también indicó a EFE que los recortes "van a afectar el nivel de vida de la población", que seguirá descendiendo "hasta que se den cuenta de que se requieren urgentemente cambios estructurales y de concepto".
"Mi temor es que si se siguen demorando, se puede llegar a una situación económica y política incontrolable", advirtió.
Según Espinosa, "las reducciones al consumo de la población y la electricidad afectarán el crecimiento. No se pude producir sin electricidad. Es imposible que el PIB pueda crecer 1,7% este año".