Cerca de un centenar de personas murieron en Siria en la ofensiva de las fuerzas del régimen contra los feudos opositores, sobre todo en los bombardeos contra la ciudad de Alepo (norte) y localidades de la periferia de Damasco y de la provincia meridional de Deraa.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos 94 personas, entre civiles y combatientes rebeldes, fallecieron en esta jornada, mientras que los Comités de Coordinación Local (CCL) elevaron la cifra de víctimas mortales a 112.
Los dos grupos opositores denunciaron grandes masacres en la población de Yalda, situada en los alrededores de la capital, y en el valle de Al Agamy, en Deraa.
En Yalda perecieron al menos 16 civiles, entre ellos cinco menores y cuatro mujeres, y decenas resultaron heridos debido a los intensos bombardeos de las fuerzas gubernamentales.
Otras localidades de la periferia de Damasco también sufrieron bombardeos desde helicópteros, como Al Moadamiya y la zona de Sayeda Zeinab.
La capital fue escenario de enfrentamientos entre los rebeldes y el ejército.