La comunidad de Newtown, en Connecticut (EE.UU.), recordó discretamente el segundo aniversario de la masacre que dejó 20 niños y 6 maestras muertos en la escuela Sandy Hook.
Nelba Márquez-Greene, madre de uno de los niños fallecidos, declaró que el corazón de otras madres en todo el país también se ha roto debido a la violencia armada.
En un mensaje que dio desde la catedral de Bloomfield, en Connecticut, por la pérdida de su hija, Ana Grace, Márquez-Greene pidió a quien sienta la desesperación o el deseo de cometer “un acto de violencia sin sentido” que se detenga un momento a orar y que sepan “que los queremos”.
Su marido, el saxofonista Jimmy Greene, también habló y tocó su instrumento durante el servicio religioso.