La advertencia fue lanzada por un portavoz de la Alta Comisaría de la ONU para los Refugiados (ACNUR), institución que se encarga de brindar asistencia a quienes han huido de sus países por razones de persecución, violencia interna o catástrofes naturales.
Ron Redmond, portavoz de esa agencia de la ONU, recordó que cientos de miles de refugiados en el mundo ya tienen que luchar día tras día para sobrevivir y que su situación podría empeorar aún si el PMA se ve forzado a reducir las raciones alimentarias que distribuye.
La solución inmediata, indicó, es que los países donantes respondan a las recientes peticiones de fondos del PMA.
La situación más grave se registra en Africa, donde en varios países las citadas raciones ya han sido reducidas drásticamente ante la falta de dinero para cubrir las necesidades de los refugiados.
Así, en Zambia se ha recortado a la mitad en los últimos dos meses la distribución de cereales y legumbres, que ahora sólo reciben 87,000 refugiados de un total de 191,000.
Algunas mujeres refugiadas han caído en la prostitución para alimentar a sus hijos, también hay niños que abandonan las escuelas para ayudar a sus familias a encontrar comida.
La malnutrición amenaza a 118,000 refugiados en Etiopía y 224,000 en Kenia, donde se realizarán recortes en la ayuda.