Un grupo de secuestradores volvió ayer a poner en manos del primer ministro británico, Tony Blair, la vida de un rehén, ya que le exigen que retire las tropas de Irak para que la británica Margaret Hassan pueda salvar la vida.
Margaret Hassan, que tiene doble nacionalidad británica e iraquí, apareció ayer en las pantallas de la cadena de televisión Al Yazira para hacer un llamamiento a Tony Blair a que retire las tropas de este país desplegadas en Irak "y no las traiga a Bagdad".
En las imágenes ofrecidas por la cadena, Hassan aparece en un primer plano llorando y recuerda que, de no cumplirse las exigencias de los captores, puede correr la misma suerte que su compatriota Ken Bigley, que fue decapitado tras tres semanas de cautiverio.
Entonces los captores plantearon la misma exigencia sobre las tropas británicas, y también entonces le obligaron a aparecer ante las cámaras para lanzar dramáticos llamamientos a Tony Blair, a quien llegó a llamar "mentiroso".
Margaret Hassan, residente en Irak desde hace tres décadas y poseedora de nacionalidad iraquí, es directora de los programas de la organización asistencial CARE en Irak desde 1991, y fue secuestrada al salir de su casa al trabajo.
Por su parte, el ministro británico de Relaciones Exteriores, Jack Straw, calificó anoche de "extremadamente penoso" el vídeo donde aparece Hassan.
Hassan ha pasado más de 30 años trabajando para el pueblo iraquí", dijo el jefe de la diplomacia británica. "Esperamos que todos los iraquíes se sumen a nuestro llamamiento para que sea inmediatamente liberada", agregó.
Por otro lado, El Ejército norteamericano lanzó nuevos ataques aéreos contra el bastión rebelde de la ciudad de Faluya, sospechoso de dar refugio a la red terrorista del islamista jordano Abu Musab al Zarqaui, enemigo número uno de Estados Unidos en Irak.
Entretanto, la justicia militar norteamericana empezó a interrogar al cabo Charles Graner, acusado por el escándalo de los abusos contra presos iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib, al día siguiente de que el sargento primero Ivan Frederick fuera condenado a ocho años de reclusión por malos tratos a los prisioneros.