La gripe aviaria, que a comienzos de este año provocó la muerte de 24 personas en el sudeste asiático, irrumpió nuevamente en Tailandia y China, aunque las autoridades de ambos países aseguraron que los brotes estaban bajo control.
Tailandia señaló que había confirmado la presencia del mal en al menos dos granjas al norte de Bangkok, mientras que China expresó que el virus afectó a un campo en la provincia central de Anhui, unos 300 kilómetros al oeste de Shanghai.
Los gobiernos de los dos países salieron a aclarar que era poco probable la repetición de la epidemia que a principios de este año dejó 16 muertos en Vietnam y 8 en Tailandia.
"El brote está controlado" en Anhui, indicó el semiestatal China News Service en su sitio de Internet
Un funcionario provincial manifestó que la familia propietaria del campo infectado y aquellos que entraron en contacto con ella habían sido aislados y se encontraban bajo observación.
Las autoridades ordenaron el sacrificio de todas las aves de corral en un radio de 3 kilómetros alrededor de la granja.
Recientemente las autoridades de Vietnam también confirmaron la reaparición de la influenza aviar en el sur del país, apenas cinco semanas después de que el gobierno de Hanoi declarara la erradicación del mal.
Los científicos temen que en algún punto el virus de la enfermedad podría mutar en una forma tal que posibilitara su transmisión de persona a persona, lo que podría provocar un epidemia mayor. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) habían advertido antes a los gobiernos de los países afectados que no se apresuraran a declararse libres de la enfermedad.