El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, aceptó ayer la renuncia del juez de la Corte Suprema de Justicia Guillermo López, en el marco de su ofensiva para la renovación del cuestionado tribunal.
El alejamiento de López y la casi segura destitución del suspendido Eduardo Moliné O"Connor, prevista para mañana en el Congreso, dejan dos vacantes en la Corte, una de las cuales sería ocupada por una mujer.
A poco de asumir, Kirchner hizo pública su voluntad de tomar todas las medidas necesarias para garantizar la transparencia e independencia del Poder Judicial e impulsó la depuración del máximo tribunal.
En ese camino se produjo la renuncia del ex presidente del Tribunal, Julio Nazareno, y del magistrado Guillermo López. A fines de octubre la vacante de Nazareno fue ocupada por Eugenio Zaffaroni, un prestigioso jurista y defensor de derechos humanos.
Hasta tanto no se cubran las vacantes, la Corte seguirá funcionando con siete de sus nueve miembros, uno de ellos el también cuestionado Adolfo Vázquez.