Los restos de cuatro canadienses muertos en la noche del miércoles al jueves como consecuencia de un ataque por error de un F16 estadounidense en Afganistán, fueron repatriados en la mañana de ayer. "Es un día triste para Canadá", declaró el ministro de Defensa Art Eggleton, que recibió en la base de Trenton, Ontario (sur) los restos de las víctimas en compañía del Primer ministro Jean Chrétien, el jefe de estado mayor Ray Henault y familiares de las víctimas.
Los soldados canadienses participaban en un ejercicio de entrenamiento nocturno al sur de Kandahar, cuando el caza estadounidense lanzó una bomba sobre el grupo. Otros ocho soldados canadienses resultaron heridos en el accidente.