Congresistas republicanos insisten en que el gobierno del demócrata Barack Obama esconde información sobre el asalto mortal del año pasado contra la misión diplomática de Estados Unidos en Bengasi, Libia, y rechazan las afirmaciones de la administración en sentido contrario, con lo que alimentan una controversia que podría tener implicaciones en la campaña para las elecciones presidenciales de 2016.
Republicanos en cinco comisiones de la Cámara siguen adelante con sus investigaciones, a pesar de una exhaustiva revisión independiente que criticó al Departamento de Estado, más de 25,000 páginas de documentos enviados al Congreso y horas de testimonio del exsecretario de Defensa Leon Panetta; el jefe del Estado Mayor Conjunto, Martin Dempsey, y la exsecretaria de Estado Hillary Rodham Clinton.
Tres testigos del Departamento de Estado, entre ellos el exjefe adjunto en Libia, tienen programado testificar ante el Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno en una sesión que con seguridad atraerá atención después de las recientes revelaciones de los republicanos del panel.
La audiencia es la más reciente en una larga y enconada disputa entre el Gobierno y los legisladores republicanos que cuestionan las acciones de la Casa Blanca ante el ataque en Libia.
El 11 de septiembre de 2012, dos ataques contra las instalaciones de la misión diplomática en Bengasi mataron al embajador Chris Stevens y a otros tres estadounidenses. El objetivo de gran parte de la ira conservadora es Clinton, posible candidata presidencial en 2016.