Los soldados estadounidenses se zambullen en su piscina bajo techo como entretenimiento; sus fotografía yacen esparcidas entre las cenizas de su bombardeado palacio y una estatua ecuestre rota le recuerda su caída a la población.
Sin embargo, muchos residentes del pueblo natal de Sadam Hussein insisten en que está vivo y se aferran a la esperanza de que regrese a casa.
"Sadam está vivo todavía. Nadie sabe ahora donde está, pero regresará aquí. Estamos seguros", dijo Saleh Attiya.
Mientras los iraquíes en muchos otros lugares del país están ansiosos de un cambio político, los residentes de Tikrit prefieren la era de Hussein.
Una de las grandes interrogantes de la guerra es si el líder iraquí sobrevivió a por lo menos dos bombardeos contra sitios en los que se pensaba que se encontraba en ese momento.
Las conjeturas de que Hussein pueda estar vivo han aumentado después de tomas de televisión que lo mostraron rodeado de una multitud de partidarios en el norte de Bagdad presuntamente el 9 de abril, el día en que las tropas estadounidenses tomaron la capital.
Carteles del ex presidente se ven en todos los postes del teléfono en Tikrit, un polvoriento pueblo de casas del color de la arena 175 kilómetros al norte de Bagdad. El nombre de Hussein está grabado en muchos edificios.
Los dirigentes de la oposición que Estados Unidos trata de preparar como los futuros gobernantes de Iraq no tienen ningún apoyo en este poblado.
"Si esos exiliados vienen a Tikrit los matarán. Terminarán muertos. Son unos delincuentes. Esa gente que se pasó la vida haciendo dinero en el extranjero no debe regresar", dijo Mohammad Jassem.
Muchos iraquíes se quejan de que Sadam era brutal, pero en Tikrit dicen que era la única forma de mantener una paz entre la volátil mezcla de kurdos, sunitas y chiítas de Iraq.
"Tenemos muchas sectas que se pelearían entre sí. Sólo Sadam puede mantener unido al país. Lo hizo por años", dijo Ahmed Kawash.
Las fuerzas estadounidenses investigan a los candidatos para la Policía de Tikrit y planean elegir un Alcalde. "Aprenderán a ser democráticos en los próximos meses", dijo un soldado norteamericano.
Las tropas estadounidenses en uno de los palacios de Hussein están más interesados en aliviarse el calor que en la política de Tikrit. Algunos salieron de los vehículos blindados y se lanzaron a nadar en una piscina bajo techo que pertenecía al ex líder.