El presidente libanés, Emile Lahud, estimó que la ola de atentados contra áreas cristianas "sólo beneficia a los enemigos de Líbano, que aplican planes sospechosos para desestabilizar el país".
En menos de tres semanas, Líbano ha sufrido cuatro atentados contra barrios cristianos en New Jdaide, Kaslik, Sad Bauchrieh y Brumana, que han costado la vida a tres personas y han herido a otras treinta. "Estos atentados tienen por objetivo hacer dudar de las capacidades de los servicios de seguridad.