Fuerzas leales al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, frustraron este sábado un intento de golpe de Estado en una noche de explosiones, batallas aéreas y disparos que dejaron docenas de muertos.
Las autoridades arrestaron a miles de personas, y Erdogan afirmó que los responsables "pagarán un alto precio por su traición a Turquía".
Erdogan se encontraba de vacaciones en la costa cuando los tanques tomaron las calles de Ankara y Estambul, pero voló de vuelta a Estambul en la madrugada del sábado.
El general Umit Dundar, recién nombrado como jefe en funciones del Estado Mayor turco, dijo que en el intento de golpe de Estado del viernes por la noche habían participado principalmente miembros de la Fuerza Aérea, policía militar y unidades de blindados.
No parecía que la insurrección hubiera contado con el apoyo de la mayoría de la cúpula militar, y los principales partidos de oposición condenaron con rapidez el intento de derrocar al Gobierno.
El primer ministro turco, Benali Yildirim, dijo que al menos 265 personas habían muerto en los episodios. Yildirim anunció la detención de 2,839 supuestos golpistas.
Yildirim describió la noche como "una mancha oscura para la democracia turca" y atribuyó la insurrección a una "organización terrorista paralela".
Los aliados de Turquía en la Otan condenaron el alzamiento.
El golpe comenzó el viernes por la noche con un comunicado de los militares en los que anunciaban que habían tomado el control "para reinstaurar el orden constitucional, la democracia, los derechos humanos y las libertades, para asegurar que el estado de derecho vuelve a reinar en el país, por la reinstauración de la ley y el orden".
Aviones de combates sobrevolaron las grandes ciudades, hubo tiroteos ante cuarteles militares, y dos importantes puentes en Estambul quedaron bloqueados por vehículos militares. Soldados respaldados por tanques cortaron el acceso al aeropuerto de Estambul durante varias horas antes de verse sobrepasados por multitudes partidarias del Gobierno que ondeaban banderas turcas, según imágenes emitidas por la agencia de noticias Dogan.
Sin embargo, el Ejército no parecía estar unificado en la rebelión, ya que varios comandantes importantes aparecieron en televisión para condenar el golpe y ordenar a las tropas que volvieran a sus barracones.
En una aparición en televisión a través de la pantalla de un celular, Erdogan instó a sus partidarios a salir a las calles y defender al Gobierno, y grandes multitudes respondieron a la llamada.
La gente se enfrentó con las tropas que habían bloqueado los puentes sobre el Bósforo, que conectan los lados asiático y europeo de Estambul.
En imágenes emitidas por CNN-Turk se veía a docenas de soldados caminando entre tanques con las manos en alto, rindiéndose a las fuerzas del Gobierno en el puente del Bósforo, en Estambul. Sobre el suelo material militar abandonado. La gente, algunos ondeando banderas, trepó sobre los tanques.
Para el sábado por la mañana, el golpe parecía estar sofocado después de que policías, soldados y civiles leales al Gobierno se enfrentaran a los insurrectos.