Los restos de Miguel de Cervantes y los de su esposa, Catalina de Salazar, se han hallado muy disgregados y junto con los de otras 15 personas en la cripta de la iglesia madrileña de las Trinitarias, según confirmaron los investigadores, sin discrepancias al respecto.
La Agencia Efe informó el pasado día 11 del hallazgo de los restos de Cervantes y su esposa, cuyos detalles desvelaron los investigadores en rueda de prensa, a la que asistió también la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, quien afirmó que este descubrimiento contribuye a la historia y la cultura de España.
Así se pone punto y final a una investigación que comenzó hace diez meses para localizar el lugar exacto de la iglesia donde reposaba el autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, aunque los forenses no cerraron la puerta a que una tercera fase lleve a un análisis más detallado de los restos.
No obstante, apuntó el georradarista Francisco Etxebarria, es un imposible comprobar a través del ADN cuáles son los restos de Cervantes de entre todos los localizados en la cripta, puesto que están muy fragmentados, y hay además otro escollo: el escritor no tuvo hijos, y la única familiar sepultada en un lugar conocido es su hermana, cuyos restos están en un osario común en Alcalá de Henares, a las afueras de Madrid.
Uno de los conjuntos de restos óseos encontrado en esa cripta coincide fielmente con los datos de archivo sobre el grupo con el que habría sido enterrado el escritor.