Desde finales de enero, Egipto vivió uno de los procesos sociales más impactantes que se recuerden.
La población exigía democracia y la pronta salida de su presidente Hosni Mubarak.
La presión fue tal que el 11 de febrero renunció y entregó el gobierno a los militares, luego de semanas de agitación social.
Mubarak, que gobernó por 30 años, fue detenido junto con sus hijos y juzgados por corrupción.