Los dos ríos de lava que se han formado del nuevo cráter que se abrió en el volcán Pacaya, tras su violenta erupción del pasado 27 de mayo, están próximos a dos poblados del sur de Guatemala, aunque las autoridades no han considerado aún su evacuación, informó hoy una fuente oficial.
El vulcanólogo Gustavo Chigna, del Instituto Nacional de Vulcanología de Guatemala (Insivumeh), explicó a Acan-Efe que los ríos recorren hoy casi un metro por hora con dirección a los poblados Los Pocitos y Pacaya.
Chigna dijo que no se ha recomendado todavía a las autoridades de protección civil la evacuación de los poblados hacia donde se dirigen los ríos del material volcánico de 4 kilómetros de extensión, debido a que esperan a que los cauces tomen otras direcciones.
Uno de los ríos de lava, con temperatura de hasta 1.200 grados centígrados, está a 200 metros de una casa, pero a 1,5 kilómetros de distancia de la aldea Los Pocitos, en el municipio sureño de Villa Canale, detalló.
Mientras, que el otro río está a 2 kilómetros de distancia de la comunidad conocida como Pacaya, del municipio de San Vicente Pacaya, en las faldas del coloso, ubicado a unos 50 kilómetros al sur de ciudad de Guatemala.
Las autoridades mantienen en la región del volcán, de 2.552 metros sobre el nivel del mar, una alerta naranja, que implica vigilancia y evaluación del curso de los ríos de lava.
Chigna explicó que el nuevo cráter, en la parte sureste, que se formó tras la violenta erupción del pasado 27 de mayo, que afectó con arena y ceniza un radio de 100 kilómetros cuadrados, mantiene hoy explosiones de material volcánico que alcanza unos 30 metros de altura.
El cráter principal del Pacaya, que estalló hace 11 días y que causó la muerte de dos personas y damnificó a otras 900 familias, también tiene explosiones, sus ruidos se asemejan a una turbina de avión y el material alcanza 100 metros de altura, pero esa actividad se considera normal, añadió.
Chigna aseguró que lo que más les preocupa es que muchos pobladores hacen caso omiso a la prohibición de no acercarse al Pacaya por el peligro que representa una eventual nueva erupción.
"La gente sigue subiendo, parece romería, no atienden las recomendaciones y el peligro es que pueden perderse", lamentó.
El vulcanólogo señaló que el Insivumeh mantiene una vigilancia permanente en la zona con una estación sísmica y por vía radio con un experto que tienen en la región, para evaluar la situación en el coloso y el avance de los ríos de lava.