Un año ha pasado que el Parque Nacional de Coiba fue incluido en la lista de Patrimonio Natural de la Humanidad de la UNESCO, periodo en que las autoridades y organizaciones ambientales han estado trabajando en un plan de manejo catalogado por investigadores y especialistas como "la constitución o biblia" a seguir para conservar la riqueza natural que se encuentra en esta zona.
Este proyecto tiene como finalidad fortalecer el área del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical, en donde la isla Coiba es una de las cuatro isletas que forma parte de este sistema de interconexión que se constituye en una iniciativa única en el mundo entre la Isla de Malpelo y Gorgona de Colombia, Isla el Coco de Costa Rica y la de Galapago de Ecuador. Las cuatro islas han sido declaradas por la UNESCO Patrimonio Natural de la Humanidad, en ninguna parte del mundo hay un corredor en donde los sitios que lo conforman son patrimonio.
Para conservar este lugar con tal y mantener su valor la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), Fundación Mar Viva, entre otras entidades desde mayo han iniciado la elaboración de un plan que logre el efectivo manejo del parque, pero basado en el marco legal y de gobernabilidad. Es que el plan actual de manejo esta vencido desde el 2001, sin embargo, en base al se están realizando las actualizaciones que deben estar listas en 18 meses y vigente por cinco años.
De acuerdo con el investigador del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, Juan Maté, el plan de manejo es una herramienta para el cambio y en donde se debe establecer los mecanismos necesarios para que la Isla de Coiba se convierta en un sitio de planificación, operativo y que contribuya con el uso eficiente e integral del área protegida y sobre todo que busque el mejoramiento de calidad de vida de los habitantes de la zona de amortiguamento.
No obstante, una de las prerrogativas del sitio es que dentro de la isla no hay residentes, ya que todas las comunidades se ubican fuera de los límites, lo que evita complicaciones al momento de trabajar las políticas que van a dividir el área.
Según especialistas, la técnica que se ha desarrollado para elaborar "la constitución Coiba" es totalmente participativa, en donde las comunidades presentan su punto de vista.
Panamá América pudo conocer que la actualización al plan de manejo de Coiba incluye diez módulos que abarca desde la importancia de la isla, las especies endémicas y en peligro de extinción en el lugar, así como material bibliográfico que incluye los estudios pioneros sobre arrefices de coral en donde se estableció como el efecto del fenómeno del niños inicide en los arrecifes. Lo que lleva a la conclusión que es un sitio con tradición educativa y científica.
Entre módulos y planteamientos se llegan a los puntos que establecen los programas de manejo, restricciones de pesca, leyes, normas y el punto culminante que es el ordenamiento territorial, es decir, la zonificación del área para ello se está recolectando información sobre la vegetación, peces, corales y el medio marino en general.
La isla de Coiba es un laboratorio vivo, donde han evolucionado numerosas especies únicas en sus 15 mil años de aislamiento de tierra firme. Hay animales en Coiba que son únicos en el mundo, como el mono Aullador Negro, el ñeque de Coiba y la colaespina de Coiba. La isla también sirve como refugio para especies que han desaparecido del resto del país.
Allí se encuentra la última población silvestre y viable de la guacamaya roja en Panamá. Las investigaciones ya han revelado que hay plantas únicas, y eso representa solamente la punta del iceberg.
Es un parque que ha sido estudiado por mas de 30 años, la intensidad de estas investigaciones se ha incrementado, y ha conducido a descubrimientos que asombran a los científicos. Estos hallazgos hacen que sea urgente compartir esta información para contribuir constructivamente a las discusiones sobre este tesoro único de biodiversidad. Por ejemplo, un investigador del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales reveló hace dos años a la comunidad científica, que la cobertura total de corales en Coiba, que originalmente se pensaba que alcanzaba 160 hectáreas, en realidad alcanza 1, 700 hectáreas.
Los estudios han revelado que el parque tiene especies de corales nuevas para la ciencia, una riqueza que solamente podemos estimar por ahora, porque falta mucho por hacer y muchas especies por nombrar.
Mientras que 1, 700 hectáreas pudieran parecer un área enorme, solamente representan 0.6% del área marina del parque y son la parte más frágil e importante del ambiente marino.
Mientras tanto, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y el Instituto de Investigaciones Científicas Avanzadas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT), realizan estudios en búsqueda de medicamentos contra de la malaria y tres líneas celulares de cáncer con muestras de corales marinos y algas de la Isla de Coiba, entre otras.
Riqueza natural con gran valor
En ciernes hay un proyecto que pretende fortalecer el área del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical, en donde la isla Coiba es una de las cuatro isletas que forma parte de este sistema de un gran interconexión.