El líder socialista José Luis Rodríguez Zapatero se convirtió en el presidente de España ayer al prestar juramento en una ceremonia presidida por el rey Juan Carlos.
Zapatero, de 43 años, colocó su mano derecha sobre una copia de la Constitución de España de 1978.
"Prometo, por medio de mi consciencia y honor, cumplir fielmente las obligaciones del puesto de presidente, con lealtad al Rey, y hacer respetar la constitución como la ley fundamental del estado, así como mantener secretas las deliberaciones del consejo de ministros", juró Rodríguez Zapatero.
El líder socialista estaba de pie frente a una pequeña mesa que tenía la Constitución, un crucifijo y un antiguo ejemplar de la Biblia, abierto en el Libro de los Números del Antiguo Testamento.
Otros dignatarios que asistieron a la breve ceremonia incluyeron a la reina Sofía y el presidente saliente del gobierno José María Aznar.
Posteriormente, en sus primeras acciones como presidente, Rodríguez Zapatero visitó un hospital donde se recuperan personas lesionadas en los atentados terroristas del 11 de marzo y colocó 12 rosas rojas en un monumento improvisado en la estación Atocha, en la que uno de sus trenes fue atacado.
La primera reunión del gabinete de Rodríguez Zapatero está programada para mañana.
El periódico ABC informó que su canciller, Miguel Angel Moratinos, viajará a Washington el martes para reunirse con el secretario de Estado Colin Powell y la asesora de Seguridad Nacional Condoleezza Rice.
Al respecto, Víctor Mizrachi, director de desarrollo urbano del Ministerio de Vivienda, es consciente de que al momento de hablar de planificación urbana las miradas se voltean hacia la institución.
Son varios los ministerios e instituciones que tienen que ver con el desarrollo urbano de la capital, sin embargo, el MIVI recibe todas las críticas. Precisamente la mayor dificultad para desarrollar el plan metropolitano es la falta de presupuesto, manifestó.
Y la crisis, si se quiere llamar de alguna forma, ya tocó también los servicios básicos.
El presidente del Colegio de Arquitectos, Francisco Miguez, citó el caso de barriadas donde al no haberse planeado una metodología de desarrollo de red vial, con acueductos, electricidad y agua al mismo ritmo que se está desarrollando las urbanizaciones, no cuentan con los servicios necesarios.
A su juicio, el MIVI intenta hacer un plan moderador, pero carece de los recursos, apoyo y la voluntad política para ponerlo en práctica. No hay coherencia ni coordinación entre las instituciones.
Las palabras del arquitecto Miguez se sustentan en cifras del último censo realizado en el año 2000 por la Contraloría General de la República, el cual señala que de 187 mil 729 personas registradas, 2 mil 558 no tienen agua potable, mientras que 4 mil 343 no tienen suministro de energía eléctrica. Un total de 72 mil 325 personas no cuentan con teléfono.
Pero para el ingeniero Cano, por lo menos en lo que respecta al vital líquido, una de las deficiencias en el abastecimiento es el excesivo consumo, lo que es agravado por el desperdicio.
Hay que castigar el excesivo consumo de agua. Con esto no queremos decir que se aumente la tarifa sino que se castigue el derroche, señaló.
Mizrachi, en tanto, opina que la urbe capitalina ha tenido un crecimiento alarmante y lo preocupante es que no se ha desarrollado al mismo nivel.
A pesar de que existen límites para la expansión de la ciudad, los inversionistas buscan los terrenos más baratos, ocasionando problemas en el transporte, abastecimiento de agua, entre otros.
A ello se añade, que las personas, por obtener una vivienda más barata se mudan hacia esos lugares. La legislación panameña no puede prohibir a un urbanista desarrollar una barriada, sólo puede recomendar, aclaró.
Cano, considera como una opción, que el desarrollo de la ciudad capital se extienda a las áreas revertidas, siempre y cuando se preserven los parques naturales, la Cuenca Hidrográfica del Canal, además de los lagos que abastecen del vital líquido a la ciudad.