La brecha es mucho más profunda que los interrogantes sobre las posibles soluciones para Irak o para la economía nacional. Es tan pronunciada que una mujer que votó por Kerry se quedó durmiendo en su oficina en vez de pernoctar en su hogar con su marido que celebró la victoria de Bush. Tan intensa que un grupo de amigos canceló una reunión luego de las elecciones por no estar dispuestos a escuchar las opiniones antagónicas.
Richard Unger fue objeto de burlas cuando le dijo a una vieja amiga que había votado por Kerry.
Me miró como si yo hubiese sido un "idiota"", dijo el programador de computadoras. Y luego empezó a burlarse de mí. Por cierto ella es una persona muy agradable. Pero en mi fuero íntimo yo estaba pensando "¿Por qué me tratas así por el mero hecho de haber elegido a mi candidato?".
La escena ocurrió mientras los dos presenciaban un partido escolar de baloncesto en un suburbio de Pittsburgh, alentando al mismo equipo.
Analistas señalan que no es sólo que los azules disientan de los rojos y viceversa.
Cada vez más, según parece, cada uno considera que el contrario está totalmente equivocado. Eso fomenta las separaciones y la intolerancia.
Los candidatos hablan de zanjar las divisiones que separan a los estadounidenses. Pero, ¿cómo podrá lograrse si para muchos todo compromiso implica una rendición moral? ¿Dónde empezar si los dos bandos casi ni se toleran?
"Esta ha sido una campaña demasiado encarnizada como para que empecemos ahora mismo con los abrazos"", dice el pastor bautista Welton Gaddy, presidente de la Interfaith Alliance (Alianza Interdenominacional) de tendencia liberal. Hay profundas divisiones. Emociones desbordantes, disgusto, decepción. "Va más allá del rojo y del azul"", agregó.
"¿Cómo puede haber 59,054.087 personas tan tontas?"" aúlla un titular de un diario liberal británico refiriéndose a los votantes que le dieron la victoria a Bush.
En un bar en Cleveland, Bob O"Malley, un empleado en la agencia de recolección de impuestos, se hace la misma pregunta. Todavía con la insignia de Kerry-Edwards en la solapa, deplora lo que considera el copamiento nacional por parte de los evangelistas de "extrema derecha"".
"Creo que somos un país de morones"", musita. Nos preocupa más el enfrentamiento de dos tipos que la pérdida de nuestros empleos. Hemos perdido más trabajos aquí en Ohio que en cualquier otro estado de la nación. E igualmente Ohio votó por Bush.
"Me molesta", dice, y "mucho"".
Lo que lamenta O"Malley es en cambio para Jack Miller un paso en la dirección correcta para EU.
Estoy tratando de recordar quién lo dijo; era en el canal Fox. Dijo que Estados Unidos ha antepuesto la moral a la economía, y pensé "¡Oh!, que declaración acertada", comenta Miller, hijo del pastor de la Iglesia de Dios de Rolston Road en Irving, Texas. Los demócratas parecen pensar más en la economía y olvidarse de toda moral...
Aunque la puja presidencial fue bien reñida, los motivos por los que los votantes escogieron a uno u otro candidato fueron muy distintos. Los que votaron por Kerry citaron la economía como su principal preocupación.
Los que votaron por Bush estaban más preocupados por los valores morales. Los primeros se opusieron a la invasión de Irak. Los segundos consideraron que era lo correcto. Los partidarios de Kerry buscaron a un candidato que se preocupe "por gente como yo""; los partidarios de Bush se inclinaron por un hombre con "firme fe religiosa"".
Sin duda esta elección ha suscitado más pasiones, dice el sociólogo John Evans de la Universidad de California en San Diego. Pero opina que la nación no está más dividida que hace cuatro años ni siquiera que hace ocho.
¿La solución del sociólogo Evans? "Quemen todos los mapas rojos y azules" en todos los Estados del país.
La organización "The Reform Institute" (Instituto Reforma) aboga por unificar el proceso para que las elecciones primarias sean "abiertas" en todo Estados Unidos y todos los ciudadanos puedan participar, independientemente de su filiación política.
Aunque muchos no lo quieran aceptar Bush, el líder republicano, ha superado la marca establecida por Ronald Reagan en 1984 y, con más de 59 millones de apoyos, es ya el presidente más votado en la historia de EU.
Aunque no deberá olvidar que 55 millones y medio de votantes, el 48% del total, han apoyado a su rival.