El papa Francisco afirmó que el martirio del arzobispo de San Salvador, Óscar Romero, recientemente beatificado, continuó después de su asesinato por las calumnias de "sus hermanos del sacerdocio y del episcopado".
Francisco se dirigió así al grupo de salvadoreños, compuesto por unas 500 personas, que fueron recibidas por el pontífice para agradecer el reconocimiento como beato de monseñor Óscar Arnulfo Romero.
"Quisiera añadir algo también que quizás pasamos de largo. El martirio de monseñor Romero (...) fue también posterior porque una vez muerto ?yo era sacerdote joven y fui testigo de eso? fue difamado, calumniado, ensuciado. Su martirio se continuó incluso por hermanos suyos en el sacerdocio y en el episcopado", añadió el papa al discurso previsto.
Y agregó: "No hablo de oídas, he escuchado esas cosas, o sea que es lindo verlo también así, un hombre que sigue siendo mártir, bueno ahora ya creo que casi ninguno se atreva, pero que después de haber dado su vida siguió dándola dejándose azotar por todas esas incomprensiones y calumnias".
"Cuántas veces a personas que ya han dado su vida o han muerto se les sigue lapidando con la piedra más dura que existe en el mundo: la lengua", dijo.