A ntonio Isaza, 1910-1991, publicó su único libro Sed en 1935 y colaboró en las publicaciones de la década del 30 que le abrieron las puertas a los jóvenes que escribían una poesía diferente, razón por la que se le vinculó al primer grupo de vanguardistas panameños, pero su generación es la segunda vanguardista.
Es el propio Méndez Pereira, Rector del Instituto Nacional, en donde estudiaba Isaza, quien lo alienta a publicar sus 36 poemas. Publicado el libro en 1935, se convierte en el tercero que rompe con los viejos moldes modernistas y posmodernistas, ya superados en Onda, 1929, y Block, 1934. Sin embargo, el libro no tiene la menor relación ni con uno ni con el otro; por el contrario, su lenguaje y el tratamiento de sus temas están más cerca de la generación de poetas como José de Jesús Martínez, que pertenece a la tercera generación vanguardista y sobre todo más cerca de poetas posvanguardistas. El acierto de Isaza fue decidirse a expresarse con la libertad que le exigía la naturaleza dramática de sus temas poéticos y desentenderse de la retórica vanguardista del momento, y por eso su libro fue una nota nueva y diferente en la poética vanguardista de ese momento. Cuando Méndez Pereira en su prólogo a Sed señala como una de las características del libro la "antilocuencia", pareciera que quiso decir "antipoesía".
Sed está compuesto de 36 poemas. Quince de los poemas están escritos en verso libre, lenguaje realista, brusco, irónico, con expresiones del habla informal. El tema se concentra en el tiempo y su consecuencia, la muerte; la fugacidad, la mutabilidad, las incógnitas de la realidad, y la mayor de las incógnitas, la muerte. Al fundir su lenguaje y su temática surge un cuerpo poético encrespado, aullante, agresivo, dramático, descarnado, angustioso, doloroso.