EN ALERTA están las autoridades de salud de Centroamérica ante la inminente epidemia de rotavirus en la región.
En Panamá, la situación no es alarmante. De acuerdo con funcionarios del Hospital del Niño, Alberto Bissot, actualmente los casos por rotavirus registrados en el país están dentro de lo esperado para esta época del año, por lo cual no hay riesgos de epidemia.
Recientemente se reunieron en nuestro país autoridades de salud de la región para iniciar el proceso de patentización de la vacuna contra el rotavirus.
Hasta el momento, se han registrado 82 muertes en tres países, siendo Nicaragua el más afectado con 900 casos y 32 defunciones.
De acuerdo con las autoridades sanitarias de ese país centroamericano, la mortalidad de la enfermedad ha aumentado en un 70%, en comparación con el 2004.
Igualmente, se reportaron 30 muertes en Guatemala y 20 en el Salvador.
Debido al aumento de los casos, Costa Rica y Honduras han redoblado sus medidas sanitarias para impedir el ingreso de niños portadores del virus.
Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cada año fallecen unos 600 niños en Centroamérica por epidemias de diarrea, debido a que muchos de los 35 millones de habitantes se encuentran sumidos en la pobreza.
"Los factores que influyen en el aumento de los casos de rotavirus son la pobreza, la calidad del agua y el saneamiento, indicó el representante de la Organización Panamericana de la Salud, "OPS" para la región, Eduardo Guerrero.
El rotavirus es sumamente contagioso y la mayoría de los infantes se infecta antes de los 2 años de edad.
Los síntomas más comunes del rotavirus son fiebre, que normalmente disminuye en los primeros dos días, náuseas, dolor abdominal, diarrea (usualmente acuosa y frecuente) que puede durar entre tres y ocho días.
Igualmente, se presenta deshidratación, que puede ocurrir rápidamente, especialmente en los lactantes.
La deshidratación provoca somnolencia, irritabilidad, sed, piel pálida y ojos profundamente hundidos.
Rotavirus dentro de lo esperado
La enfermedad se adquiere en cualquier época del año, pero los riesgos crecen más de noviembre a abril.