La candidata oficialista a la Presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, demandó ayer "humildad" a sus seguidores, al tiempo que pidió la confianza y el voto de la ciudadanía brasileña para imponerse en la segunda vuelta de las elecciones el próximo día 31.
"Gracias por el ‘ya ganó’, pero ganaré el domingo que viene", dijo la abanderada del Partido de los Trabajadores (PT), citada por los medios del país.
Rousseff, quien participó ayer en varios actos de campaña en los municipios de Carapicuíba y Diadema, ambos en el estado de Sao Paulo, estuvo arropada en todo momento por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
El derrotado candidato al Gobierno de Sao Paulo en los comicios del pasado día 3, Aloizio Mercadante, y la senadora Marta Suplicy también formaron parte de la comitiva.
Asimismo, la candidata desmintió una información publicada en la revista Veja que la acusa de presionar, junto a otras autoridades, al secretario de Asuntos Legislativos del Ministerio de Justicia, Pedro Abramovay, para la elaboración de informes sobre miembros de la oposición.
"Niego terminantemente este tipo de conversación en la víspera de la elección. Niego terminantemente”, dijo la candidata.