El presidente ruandés, Paul Kagame, afirmó ayer, al cumplirse 10 años del genocidio que se cobró más de 800,000 vidas en su país, que Francia delineó entonces una "estrategia deliberada para proteger a los asesinos y no a las víctimas".
"No me importan las amenazas e intimidaciones, reitero que Francia armó y entrenó a milicias y soldados que sabían que cometerían un genocidio, es la amarga verdad", dijo Kagame en su discurso ante miles de personas durante la ceremonia de conmemoración celebrada en el estadio de Kigali.
Los ceremoniales para conmemorar una década del genocidio se iniciaron por la mañana con la inauguración del Memorial Nacional del Genocidio de Gisozi, en el que se prevé reposarán los restos de las cerca de 250,000 personas que perdieron la vida sólo en la capital.
Mientras un coro entonaba solemnes cánticos, veinte féretros, en representación simbólica de todas la víctimas, fueron transportados por sus familiares hasta una de las tumbas colectivas del memorial y enterrados, tras lo cual los mandatarios presentes depositaron ramos de flores y rezaron una oración por las víctimas.
La ONU recordó la fecha con sentimiento de culpabilidad. El presidente de la Asamblea General, Julian Hunte, lamentó la incapacidad de la comunidad internacional para prevenir matanzas como la de Ruanda.
Indicó que muchos de los candidatos promueven planes y acciones a título personal cuando es sabido que en la Asamblea Legislativa los legisladores actúan en función de lo que decide el partido político al que pertenecen.
"Lastimosamente no hemos vistos a los partidos políticos decir cuál será su programa a nivel legislativo", denunció la activista.
Manifestó que ante esta realidad los ciudadanos deben antes de decidir por cuál candidato van a votar, observar la trayectoria cívica, gremial de la personal, investigando cuál ha sido su aporte a nivel comunitario o de gremio.
Para el legislador por el PRD, Elías Castillo, el aumento de aspirantes a las 78 curules legislativas se debe varios motivos, entre ellos el interés de muchos de ganar un puesto para obtener privilegios y no por el trabajo.
Agregó que varios aspirantes piensan en las exoneraciones, inmunidades y otros privilegios, pero se olvidan de la responsabilidad legislativa que establece la Constitución y de las demandas de la comunidad.
"También se produce el fenómeno de candidatos que aspiraron y perdieron en las elecciones anteriores y desaparecieron del circuito. Ahora aparecen nuevamente después de olvidarse del circuito completamente.
Por otro lado, el parlamentario expresó que en campaña se generan discursos sobre propuestas que no son competencia de un legislador sino del Ejecutivo, pero que sin embargo los candidatos plantean como si fueran de ellos.
"Una cosa es el discurso en la contienda electoral y otra es la actitud que se adopta al día siguiente de las elecciones. El 1 de septiembre se olvidan de las promesas y se preocupan por aspectos lucrativos".