Ruanda y la República Democrática del Congo (RDC) firmaron ayer en Pretoria un armisticio mediante el que intentan pacificar el este congolés, donde los últimos cuatro años de conflicto han dejado 2.5 millones de muertos y una nación dividida.
El presidente ruandés, Paul Kagame, y su homólogo congoleño, Joseph Kabila, rubricaron el documento en nombre de sus países en presencia del jefe de Estado surafricano, Thabo Mbeki, y su vicepresidente, Jacob Zuma, quien fue mediador de las negociaciones.
También estuvieron presentes en la ceremonia Lena Sumdh, representante especial del secretario general de la ONU, Kofi Annan; Bakili Maluzi, presidente de Malaui y actual titular de turno de la Comunidad para el Desarrollo de Africa Meridional (SADEC, en inglés) y Amara Essy, secretario general de la recién formada Unión Africana (UA).
La guerra en la RDC comenzó en agosto de 1998 cuando líderes militares tutsis congoleños o "banyamulenges", respaldados por Ruanda y Uganda, se sublevaron contra el entonces presidente Laurent Kabila (asesinado en 2001 y sucedido en el cargo por su hijo Joseph), a quien ambos países habían ayudado a tomar el poder tras derrocar al dictador Mobutu Sese Seko en el antiguo Zaire.
El pacto, que establece la entrada en vigor de una tregua entre las dos partes desde el mismo momento de su firma, especifica la retirada de las tropas ruandesas estacionadas en la RDC y el desarme de las milicias hutus "Interhamwe" (responsables del genocidio de 1994 en Ruanda), que huyeron en julio de aquel año al este congolés.
Ayer, los rebeldes hutus ruandeses que tienen sus bases en la RDC rechazaron el acuerdo de paz. Las llamadas Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) calificaron de "táctica dilatoria" de las autoridades ruandesas el tratado.
Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, se congratuló por el acuerdo alcanzado. En una declaración divulgada por su portavoz, Annan "saluda la reanudación del compromiso (de los dos gobiernos) hacia un procedimiento de acuerdo aceptado por las partes, que comprende el fin de las hostilidades y pretende lograr progresos concretos para alcanzar la paz en la región".