Rusia confirmó ayer su primer caso de neumonía atípica en la frontera con China, lo que puso al visitante presidente chino, Hu Jintao, en una situación embarazosa en momentos en que intenta convencer al mundo de que su país puede contener la enfermedad.
Apenas horas antes del anuncio ruso, Hu dijo a estudiantes en Moscú que China ha tomado medidas estrictas para contener la propagación del virus y podría mantener un rápido crecimiento económico a pesar de advertencias de que la neumonía atípica (SARS) recortaría en dos puntos porcentuales el crecimiento de su PIB.
Hu se encuentra en Rusia en la primera etapa de una gira de cuatro naciones diseñada a afianzar su imagen internacional y reparar el daño causado por el tratamiento oficial del brote de SARS, que comenzó en la provincia de Guangdong, en el sur de China.
Pero, en un golpe a la campaña de relaciones públicas de Hu, Rusia anunció su primer caso de SARS: un hombre que vive en la localidad de Blagoveshchensk, a orillas del río Amur, en la frontera con China.