Las rutas troncales bolivianas a Perú, Argentina y Paraguay estaban cortadas ayer por campesinos con una diversidad de reclamos regionales, mientras el gobierno insistía en el llamado al diálogo y en denunciar intentos de desestabilización política.
Indígenas aymaras habían retomado los bloqueos en la carretera comercial andina La Paz-Desaguadero, que conduce a Perú, menos de 24 horas después de haber sido despejada por la fuerza policial para permitir el flujo de al menos 600 vehículos de carga.
Otra ruta hacia la frontera peruana, La Paz-Copacabana, sufría también esporádicas interrupciones por los bloqueos de campesinos liderados por el jerarca aymara Felipe Quispe, quien estudia la radicalización de la protesta.
Con carreteras troncales a Perú, Argentina y Paraguay cortadas, Bolivia estaba conectada únicamente con Chile, por cuyos puertos fluye casi la totalidad del comercio boliviano, y Brasil.
Por su parte, el líder de los productores de coca, Evo Morales, jefe de una importante fuerza política, acusó ayer al ex capitán Manfred Reyes Villa, un populista de derecha, de alentar un golpe de Estado para recortar el mandato del presidente Carlos Mesa, atribulado por una fuerte oposición social.
Reyes Villa, ex candidado presidencial y jefe de la Nueva Fuerza Republicana (NFR), "quiere dar un golpe de Estado", denunció Morales, atribuyendo la versión al embajador boliviano en Perú, con quien dijo "me encontré casualmente en Lima".
"No hay consenso dentro de las Fuerzas Armadas. Yo veo que hay militares patriotas que quieren recuperar la propiedad de los hidrocarburos, que quieren nacionalizar los hidrocarburos, que defienden la democracia", añadió.
En La Paz, unos 2,000 maestros en huelga desde hace casi seis semanas volvieron a colapsar ayer la principal avenida de La Paz en demanda de mejoras salariales.
La protesta, discurrió mientras el dirigente de los profesores, José Luis Alvarez -arrestado el martes acusado de secuestrar al viceministro Celestino Choque- estaba a punto de comparecer ante una corte de justicia ordinaria.
La medida adoptada por los maestros, que se niegan a aceptar el ofrecimiento oficial de un incremento salarial de 3%, dos puntos por debajo de sus expectativas, se ha resquebrado en otras partes del país, donde las actividades escolares se han normalizado desde el lunes último.Los campesinos han presentado una diversidad de reclamos, mientras el gobierno los acusa de querer desestabilizar al país.