Un sacerdote católico, condenado con anterioridad por pederastia en Australia, se declaró ayer culpable ante un tribunal de justicia australiano de cinco cargos de asalto indecente de un menor, alumno suyo, entre 1968 y 1969.
Desmond Laurence Gannon, de 79 años, reconoció que abusó en al menos tres ocasiones de un estudiante de 11 años de Saint Patricks Primary School de Kilmore.
El fiscal afirmó que el imputado planeó y cometió las ofensas de manera deliberada, y solicitó una pena de entre nueve y 42 meses al juez Frank Gucciardo, quien pronunciará sentencia el 3 de junio.
Acusación.
La víctima, ahora en sus cincuenta, presentó a la sala un comunicado en el que acusó al padre Gannon de haber destruido todos sus sueños e ilusiones, y de ser un niño feliz se transformó en un delincuente que ha pasado por la penitenciaría.
Gannon cumplió un año en la cárcel en 1995 por delitos de la misma naturaleza que perpetró entre 1958 y 1976.
Casi 110 miembros de la Iglesia católica han sido condenados en Australia por abusos sexuales que han afectado a unas 1.000 personas, según datos de la organización "Broken Rites".
Descontento.
Las asociaciones de víctimas de los abusos sexuales y físicos perpetrados por religiosos en Irlanda protestaron por unas declaraciones de la Iglesia católica británica, que califica de "valientes" a los agresores confesos.
Esa supuesta defensa de los sacerdotes pederastas se atribuye al futuro arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, quien será elevado ayer en una ceremonia en Londres a la máxima autoridad católica de Inglaterra y Gales.
Nichols aseguró que las revelaciones del informe presentado este miércoles sobre el sistemático abuso de menores durante casi 70 años en Irlanda es perturbador, pero destacó el "coraje" de los miembros del clero que reconocieron sus acciones pasadas.
También confió en que el controvertido documento no oscurezca la labor positiva desarrollada por la Iglesia católica irlandesa.
El presidente de la organización "Supervivientes de los Abusos de Menores", John Kelly, dijo ayer a la Radiotelevisión irlandesa (RTE) que las "malas acciones" de muchos religiosos fueron tan "horribles" que éstas anulan a las buenas.
En opinión del activista, las declaraciones del futuro arzobispo son, además, "monstruosas y vergonzosas".