El ex presidente iraquí Sadam Hussein compareció ante el Tribunal Penal Supremo, por primera vez desde que iniciara una huelga de hambre tras el asesinato de uno de sus abogados y pidió ser fusilado, en vez de ahorcado, si es condenado a muerte.
"Te pido como (juez) iraquí que, en caso de dictar una sentencia de muerte contra Sadam Hussein, te des cuenta de que Sadam es un hombre militar y que la ejecución debe realizarse a tiros y no en la ahorca como cualquier criminal", dijo el derrocado dictador dirigiéndose al presidente de la corte, Rauf Abdelrahman.
El magistrado, por su parte, respondió que "hasta este momento la corte no ha consensuado una opinión respecto al fallo y el tipo de su aplicación".
Esta fue su primera comparecencia desde que se declarase en huelga de hambre dos semanas después de que el abogado Jamis el Obaidi, el número dos del cuerpo de defensa, fuera secuestrado y asesinado en Bagdad.
Sadam rechazó que le defienda un letrado nombrado por el tribunal, pese a que este insistió en la inocencia de su cliente al asegurar que el ex dictador no tenía conocimiento de las detenciones, torturas y ejecuciones.
Desde la invasión de marzo del 2003, 2, 569 soldados estadounidenses han muerto y cerca de 20, 000 han resultado heridos en Irak.
El Congreso de Estados Unidos comienza a estar seriamente preocupado por el costo de esta guerra que, según precisó el senador demócrata Richard Durbin, se eleva ya a alrededor de $300, 000 millones.