El presidente yemení, Alí Abdalá Saleh, apareció en la televisión oficial yemení con un aspecto irreconocible, quemaduras en el rostro y el cuerpo inmóvil, en su primer discurso después de sufrir un intento de asesinato en junio.
En su corta alocución, Saleh aseguró que apoya la participación de todas las fuerzas políticas y el diálogo para salir de la crisis en Yemen.
Tras el discurso, los partidarios del presidente salieron a la calle en varias ciudades yemeníes, como Saná y Taiz, para celebrar con disparos al aire y fuegos artificiales que Saleh sigue con vida, después de los rumores extendidos sobre su fallecimiento.
Saleh viajó el 4 de junio a Arabia Saudí, al día siguiente de resultar herido en un atentado contra el Palacio Presidencial.