LOS PROBLEMAS de salud de Juan Pablo II, que se vieron agudizados ayer con su segunda hospitalización en menos de un mes, van unidos de forma inexorable en los últimos tiempos a dos palabras ungidas de particular controversia: renuncia y sucesión.
La imagen de un Papa enfermo, al que el Parkinson que padece le limita cada vez más, a sus 84 años, los movimientos y el habla, ha contribuido a alentar el debate en torno a estas dos cuestiones, sobre las que se discute mucho dentro y fuera del mundo católico.
La renuncia es la potestad que el Sumo Pontífice tiene para dejar de serlo y está regulada en el Código de Derecho Canónico, que establece que para ser válida sólo debe formularse de forma expresa y libre en uso de plenas facultades mentales.
Nadie debe aceptarla, puesto que el Papa "no tiene superior en la Tierra" -por eso no dimite- y se trata de una decisión sin posibilidad de replanteamiento, una vez que la sede pontificia queda vacante.
Se abre entonces el proceso de sucesión, igual que si el Obispo de Roma hubiera muerto, con la convocatoria del cónclave de cardenales electores.
En los últimos años se ha repetido que Juan Pablo II tiene escrita una carta de renuncia que ha entregado a sus más directos colaboradores para que hagan uso de ella en caso de incapacidad manifiesta, pero el Vaticano siempre ha negado su existencia.
El cardenal argentino Jorge Mejía, a cargo de la biblioteca y del archivo del Vaticano, considera, no obstante, probable que Karol Wojtyla tenga redactada su renuncia para el caso de que el mal de Parkinson le deje completamente inválido.
Dos cardenales latinoamericanos, el colombiano Darío Castrillón Hoyos, de 75 años, prefecto de la congregación para el clero y el arzobispo de Tegucigalpa, el hondureño Oscar Rodríguez Madariaga, de 62, figuran entre los llamados "papables" por la prensa italiana, por su labor y carisma.
Uno de los expertos del Vaticano del diario La Repubblica de Italia, Marco Politi, sostiene que los dos purpurados, provenientes del continente más católico del planeta, cuentan con todas las características para llegar al trono de Pedro, gracias a las capacidades demostradas para gobernar un mundo que cambia continuamente.
Salud del Papa reabre debate sobre su sucesión
El estado de salud de Juan Pablo II, de 84 años, ha sido frágil en los últimos tiempos.