Aunque sea mundialmente conocida por su carnaval, esta bella ciudad brasileña ofrece bellas playas tropicales, barrios en los que el tiempo no existe y una excelente oportunidad de revivir las novelas de Jorge Amado. Además, Salvador es la ciudad donde la cultura afro-brasileña se manifiesta de forma más orgullosa.
Y si hay un punto de Salvador cuyo encanto supera cualquier expectativa de los visitantes, ese es, sin duda, su centro histórico. Especialmente su núcleo: el Pelourinho. Sus plazas y callejuelas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, están formadas por caserones e iglesias de los siglos XVI, XVII y XVIII, pintados con los más llamativos colores, y concentran la mayor parte de la vida cultural de todo el estado de Bahía.
La noche de los martes el Pelourinho se viste de largo para acoger la fiesta más animada de la semana: la "Benção" o Bendición. En esta noche, grupos de música africana recorren las calles al son de sus tambores, o bien se suben a uno de los escenarios montados a lo largo del barrio.
Es en este barrio donde se concentra el mayor número de museos de la ciudad. Entre ellos, la Fundación Casa de Jorge Amado, donde pueden verse fotos y objetos del escritor brasileño que describió tan poéticamente la sociedad bahíana en novelas como "Clavo y Canela".
El solo nombre del barrio, Pelourinho, está cargado de connotaciones históricas y dramáticas. Antiguamente, cuando Bahía se había convertido en el centro económico de la colonia portuguesa en las Indias Occidentales, cada año cientos de africanos eran desembarcados en sus puertos para ser vendidos como esclavos.
Porque si Brasil está edificado sobre tres pilares básicos, el portugués, el indígena y el africano, es en el Estado de Bahía y, concretamente, en la ciudad de Salvador, donde el orgullo de la raza negra se hace más palpable. El origen africano de Salvador se manifiesta en la música y la danza, en los cultos y manifestaciones religiosas, o en la gastronomía.
A lo largo de más de tres siglos, casi cinco millones de africanos fueron arrancados de sus hogares en la costa occidental de Africa para trabajar en las plantaciones de azúcar brasileñas. Y, a pesar de provenir de regiones muy alejadas unas de otras, hablar diferentes idiomas y profesar cultos religiosos muy distintos, al pisar suelo americano se veían obligados a entenderse y unirse frente al enemigo común: el hombre blanco.
¿Qué Carnaval es mejor, el de Río de Janeiro o el de Salvador de Bahía? Cada brasileño tiene su propia opinión, pero si por algo se caracteriza la festividad de Salvador es por su carácter popular y callejero. Todos los grupos carnavalescos desfilan por las calles de la ciudad, navegando por un colorido y multitudinario mar de personas.
Y, después de tanto bailar y cantar, un pequeño descanso sobre la arena.
Los amantes de las playas tropicales encontrarán un pequeño paraíso en la Bahía de Todos los Santos. Otros lugares para visitar son: la isla de Itaparica y, sobre todo, el Morro de São Paulo.
(más imágenes en nuestro diario impreso)
Salvador de Bahía: orgullo tropical
Esta ciudad brasileña tiene mil y un encantos.