En el año 270 d.C. allá por el siglo III ejercía en Roma un sacerdote llamado San Valentín. Por aquel entonces gobernaba el emperador Claudio II, que prohibió a los jóvenes casarse y vivir en matrimonio, esto fue porque pensaba que los jóvenes solteros y sin familia eran mejores soldados, ya que no tenían ningún tipo de compromiso en el caso de ir a la guerra.
Claudio II también había prohibido el Cristianismo en esa época, ya que deseaba ser alabado como el dios supremo, como el Emperador de Roma.
El sacerdote no dudo en desafiar al emperador, puesto que consideraba que el decreto era injusto. Valentín se reveló y comenzó a casar a las parejas jóvenes en secreto, bajo el ritual de la Iglesia.