El presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, oficializó ante el ministerio de Hacienda su renuncia al sueldo mensual como jefe de Estado, informó ayer la estatal agencia de noticias ABI.
"De acuerdo al Mensaje dirigido a la Nación el día de ayer, comunico a usted que he decidido renunciar a mi sueldo de Presidente Constitucional de la República, razón por la que le pido se tome las medidas administrativas para que esta decisión se cumpla", escribió el mandatario al titular de Hacienda, Javier Comboni.
Al informar que dejará de cobrar su sueldo de 20,900 bolivianos (poco menos de 3,000 dólares), Sánchez de Lozada aseguró la víspera que "va a ponerse en marcha el diálogo para hacer el Presupuesto en forma participativa".
Unos 157 senadores y diputados podrían también anunciar la rebaja del 12% de sus salarios, según el presidente de la cámara de Diputados, Guido Añez.
Obligado por el estallido social que dejó al menos 30 muertos y más de un centenar de heridos en dos jornadas de violencia, entre miércoles y jueves, Sánchez de Lozada se apresta también a introducir drásticos cambios en su gabinete de ministros.
Entre cinco y seis ministros, 17 viceministerios y 30 direcciones generales quedarían eliminados en el marco del plan de austeridad propuesto por el jefe de Estado que, abrumado, por los enfrentamientos sociales aseguraba que "no podemos castigar con un gasolinazo a la gente más pobre, a la gente que apenas come una vez al día".
En tanto, los trabajadores de la ciudad de El Alto realizaron ayer una multitudinaria marcha en demanda de la renuncia del presidente y su vicepresidente Carlos Mesa.
Entre 10,000 y 12,000 personas, según estimaciones de la Policía, recorrieron unos 14 kilómetros a pie desde la ciudad de El Alto, en el marco de movilizaciones programadas por la Central Obrera Boliviana (COB) para urgir a dimitir al gobernante liberal.
La manifestación colapsó el tráfico del centro de La Paz y, aunque ruidosa, transcurrió en absoluta tranquilidad.
La COB había lanzado un llamado al paro de ayer y hoy, pero su convocatoria tuvo efecto en pocos sectores como el de los trabajadores de la salud y educación y resultó notoriamente nulo en las grandes ciudades donde las labores se desarrollaban con normalidad.