Mientras sus sueños de llegar a la Casa Blanca se desvanecen, Bernie Sanders agregó otra victoria frente a Hillary Clinton en las primarias de West Virginia, un triunfo que hará poco para detener la marcha constante de la exsecretaria de Estado hacia la nominación demócrata a la presidencia.
Mientras tanto, el republicano Donald Trump también ganó allí y en Nebraska, una semana después de quitarse de encima a los rivales de su partido que le quedaban. Es improbable que esas victorias curen las heridas internas del partido, y varios líderes republicanos siguen sin ofrecer su respaldo al virtual nominado.
El resultado en las primarias demócratas de West Virginia dejó entrever la difícil posición que enfrentan Clinton y los líderes del partido en momentos en que intentan enfocarse en las elecciones generales. Sanders ha ganado 19 estados frente a los 23 de Clinton, pero ella ha avanzado el 94% del camino hacia la nominación, y sólo le faltan 144 delegados de los 2,383 que se requieren.
Eso significa que ella podría perder en forma abrumadora todos los estados que quedan por votar y de todas formas salir airosa como la nominada, siempre y cuando todos sus partidarios en la cúpula demócrata conocidos como superdelegados sigan apoyándola.
Clinton sólo necesita ganar el 14% de los delegados y de los superdelegados que aún no se han comprometido con ninguno de los dos precandidatos que aún están en juego en las primarias restantes, y continúa por buen camino para asegurar la nominación a principios de junio.
Aun así, Sanders dijo que seguirá luchando. Hizo campaña en Oregon y California el martes, y su triunfo en West Virginia volvió a reflejar las dificultades de Clinton para granjearse a los hombres de raza blanca y a los electores independientes, debilidades que Trump desea aprovechar en la campaña de fin de año.
"Déjenme ser lo más claro posible: estamos en la campaña para ganar la nominación demócrata'', afirmó Sanders en un evento de campaña en Salem, Oregon. ``Vamos a luchar por cada uno de los votos''.