El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, volvió a condicionar la apertura de un proceso de paz con las guerrillas a un cese de la lucha armada de estos grupos ilegales.
“Quien quiera hablar de paz y ahora esté transitando el sendero oscuro de la violencia, del secuestro, del terror, deberá antes abandonarlo para que la sociedad esté dispuesta a ese diálogo”, sostuvo Santos.
Asimismo, defendió que su Gobierno cree en la paz y trabaja por ella, pero “no a cualquier precio”.
“No al precio de tolerar la violencia y la violación flagrante de los derechos humanos por los grupos ilegales”, manifestó el presidente en la apertura de un foro conmemorativo del aniversario número 25 de la visita al país del Papa Juan Pablo II.
“Para lograr la paz, más que estar hablando constantemente de ella, más que empeñarnos en conversar con quienes se niegan al diálogo desarmado, debemos concentrarnos en construir condiciones de paz y reconciliación”, insistió el jefe del Estado.
En este contexto, admitió que, un cuarto de siglo después de la visita de Juan Pablo II, Colombia “muestra, al fin, un horizonte más optimista”.
"No hemos derrotado todavía a los violentos, pero cada vez están más arrinconados y, sobre todo, más aislados de la opinión pública.