El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, restableció la “armonía” con las víctimas del conflicto armado, con Venezuela y con los actores políticos y sociales de su país en sus primeros 100 días de Gobierno, y logró que pocos echen de menos a su antecesor, Álvaro Uribe.
El proyecto de Ley de Víctimas, el restablecimiento de las relaciones con Venezuela, el respeto a la separación de poderes y su actitud dialogante con la oposición han sido para la sociedad colombiana “una especie de aire refrescante”, aseguró el analista y ex comisionado de paz Daniel García-Peña.
“La gente siente que el país se distensionó”, expresó, por su parte, el politólogo Ricardo Santamaría al diario Portafolio al analizar la altísima popularidad de Santos, que hoy, cuando se cumplen 100 días de su llegada a la Presidencia, ronda el 89%.
Según un sondeo del diario El Tiempo, difundido ayer, y en una consulta a 700 personas en 13 ciudades del país, con un margen de error del 3,5% y una confiabilidad del 95%, señala que la “imagen favorable” del gobernante alcanza el 75,1%.
Y es que Santos ha demostrado que la Ley de Víctimas, que busca atender y reparar a más de cuatro millones de afectados por el conflicto sin discriminar si los victimarios fueron guerrillas, paramilitares o agentes del Estado, y la Ley de Tierras, para devolver a los campesinos unos dos millones de hectáreas usurpadas, son su prioridad.
Para García-Peña, también director de la ONG Planeta Paz y profesor de Ciencia Política de la Universidad Nacional, eso tiene “un inmenso significado” y es “muy saludable para el país y la democracia”.
En la misma línea, el analista político y profesor de la Universidad Javeriana Fernando Giraldo manifestó que Santos entiende la necesidad de “compensar” a las víctimas para “cerrar el círculo del conflicto” que arrastra Colombia desde hace medio siglo, con lo que “ideológicamente” marca diferencias con el Gobierno de Uribe (2002-2010).