Era el quinto robo de arte sacro que sufría la iglesia andina desde 2007. La mayor parte de la plata finamente labrada que adornaba su altar ya había desaparecido. "Este es un pueblito chiquito, deben haber unas 300 personas. Y no hay la seguridad necesaria porque antes tampoco la necesitamos'', contó el sacerdote Francisco Dubert a The Associated Press. "La iglesia tiene muchas riquezas del tiempo de la colonia pero que no tiene una protección necesaria y no es el primer robo ya ha habido antes otros robos en 2007 y otro más''.
"¿Quién hubiera dicho que se llevarían también los lienzos?'', dijo Dubert en alusión a los cuadros de 2 por 1,75 metros que muestran escenas de la vida de la Virgen María. La falta de seguridad vuelve a las iglesias presa fácil de los ladrones de las reliquias artísticas, que en lo que va del año han saqueado al menos 10 templos en estos países tan ricos en cultura como económicamente pobres. Además de cuadros, los ladrones se llevan objetos de oro, plata y joyas donados por feligreses.
En Perú se han denunciado al menos 30 robos de iglesias y capillas desde enero de 2012, incluidas dos este mes: iglesias en las provincias de Ayacucho y Puno fueron despojadas de platería ornamental laminada, coronas de oro y plata, aretes y collares.